Amores Perros
“La Chubi es mi hilo rojo, el destino sabía que teníamos que estar juntas”
Mientras Magdalena estuvo en la casa de los adoptantes, Chubi la seguía a todos lados. Se sentó detrás de ella y si se movía, ella también lo hacía.
Le costó dejarla, pero no había otra alternativa. Chubi no lo entendía y sólo lloraba al ver a Magdalena alejarse.
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